09 diciembre 2010

Viaje a China (XV):La ciudad

Guangzhou es una ciudad enorme (medida con respecto a las ciudades Españolas), unos 15 millones de habitantes, y unos cuantos kilómetros de radio...

Tiene bastantes parques por el centro de la ciudad, alguno realmente bonito, con sus estanques artificiales, templetes con el típico tejadito chino y árboles enormes.

Hay mucho tráfico, pero no es que nos esperaríamos si pensamos en lo que pasa en ciudades como Madrid o Barcelona. Por lo que hemos podido entender, para ellos tener un coche es bastante caro, y la inexistencia de zonas de aparcamiento en la ciudad hace que no merezca la pena. Lo mejor para moverse es el metro (bastante moderno y funcional por lo que hemos visto), o los autobuses (aún no he subido a ninguno, no sé como serán pero los hay modernos y bastante antiguos).

La zona donde está nuestro hotel (y la oficina, que está cerquita), es el distrito de Tianhe, una zona muy moderna, con muchas oficinas y hoteles, en la que han habitilitado grandes zonas con motivo de los Juegos Asiáticos (en el centro de Tianhe está el estadio principal de los juegos, presidiendo una enorme plaza, y desde ahí, por una serie de paseos y grandes avenidas, se llega a otro de los recintos principales para los Juegos).

Esta zona, así como la que está cerca de la Canton Tower (una gigantesca torre, muy moderna, y demasiado visitada por los turistas locales) es muy moderna, y contrasta mucho con otras zonas de la ciudad.

Hemos tenido la oportunidad de ver barrios mucho más humildes de casas de dos o tres pisos, con calles estrechas y sucias, donde se agolpan mercadillos y puestos ambulantes, más propio de las películas de aventuras en oriente.

Da la impresión de que están haciendo un lavado de cara a la ciudad, con esas nuevas zonas y grandes paseos. Es como un punto muy capitalista dentro de la China (que no es tan comunista). China se está haciendo un hueco entre las grandes potencias mundiales, y están acondicionando sus ciudades para la imagen que quieren presentar al exterior. Una pena que se hayan olvidado de puntos tan importantes como es el turismo.

La ciudad está inmensa en una gistantesca nube de contaminación. De manera que en lugar del esperado cielo azul con nubes solemos tener siempre un cielo grisáceo y oprimente. Los edificios que están a lo lejos no se ven, pero no por la distancia, si no por la nube que les tapa.

Esta semana hemos tenido varios días con mucho aire, y hoy hemos visto el cielo, nos hemos alegrado como los turistas ingleses cuando llegan a Alicante... Por desgracia por la tarde la nube de contaminación volvió a avanzar, y ya volvemos a tener el cielo gris que va a salir en casi todas nuestras fotos...

07 diciembre 2010

Viaje a China (XIV):Occidentales en Gaungzhou

Ya he comentado lo difícil que es hacer turismo por esta ciudad para alguien que no sepa chino. Incluso ir a los restaurantes tiene su dificultad, si la carta tiene fotografías, escogemos según dichas imágenes, cuando no es así se convierte en un extraño juego para intentar entender lo que nos dicen y hacer comprender lo que queremos (tenemos que hacernos con una serie de palabras en chino, como "pollo", "ternera", "arroz", "te", "cerveza"...)

Y los habitantes de Guangzhou no deben estar aconstumbrados a los occidentales, ya que en unas cuantas ocasiones nos han parado para hacerse fotos con nosotros, y hemos descubierto que mucha gente nos hace fotos según pasamos, como si fuéramos famosos. Tengo la sensación de que si supiera moverme por lo que usen aquí como facebook nos encontraríamos fotografiados.

La gente se queda mirándonos, incluso hoy estando cenando una chica ha golpeado en la ventana del restaurante para que mirásemos hacia ella para saludarnos... Es una locura.

En la memoria de la cámara de fotos tengo fotos de grupo donde aparece gente que no conocemos que se ha parado a hacerse una foto con nosotros...

05 diciembre 2010

Viaje a China (XIII): De fiesta a lo chino

Al final del sábado decidimos ir a un bar a tomar unas cervezas. Los compañeros (chinos) decidieron hacer de guias y nos llevaron ellos.

La sorpresa surgió en el primer sitio al que entramos, un bar amplio y todo lleno de mesas, colocadas y ordenadas, con sus vasos, listas de precios, y varios cubiletes con dados en cada una... No se que se dirían entre los camareros y nuestros compañeros, que no les gustó y acabamos en otro bar.

El siguiente era aún más curioso, con una enorme barra central circular, dentro de la barra un escenario y al fondo una enorme pantalla. El resto del bar lleno de mesas, colocadas como en el anterior, con sus vasos, sus precios y los cubiletes con dados. Alrededor de las mesas y de la barra circular taburetes con respaldos en forma de corazón. Encima no había ni un solo cliente en el sitio. Tras un buen rato que estuvieron los chinos discutiendo con los camareros (hasta seis camareros llegaron a estar a nuestro alrededor), deciden que vamos a tomar cerveza, y uno de los compañeros paga 600 yuanes (como unos 65 euros) y nos dice que vamos a dar un paseo, que luego volvemos al bar.

Nosotros alucinábamos, no entendíamos nada, y pensábamos que nos habían metido en una barra americana o algo así (tenemos la "mirada sucia" seguro). Ya que en Guangzhou lo normal por una cerveza (que son de medio litro) en un bar son entre 30 y 50 yuanes... Lo único que nos quedó en claro es que en esos bares se reserva la mesa y se paga por adelantado.

Al cabo de media hora volvemos al bar. Ya había más clientes y un montón de camareras muy monas, con un traje rosa con una minifalda muy cortita. Nos sentamos y nos traen una caja de Coronitas, una botella de vino francés (que acabaron sirviendo aguado, con hielo y mezclado con seven-up) y unos platos con cosas para picar (frutas, cacahuetes y algo que parecía tiras de pescado seco que se comía untandolo en salsa keriyaki).

Empezamos a beber las coronitas y nos explicaron como jugar a un juego que es una mezcla entre el poker mentiroso y nuestro tradicional juego de chinos. Y como es habitual en este tipo de juegos, el que pierde tiene que beber. De vez en cuando una camarera se acercaba por la mesa y tomaba una copita del vino aguado con nosotros, con una enorme sonrisa y mirándonos a todos...

Al rato nos avisa uno de los compañeros que el espectáculo va a empezar y salen un grupo de chicas al escenario, vestidas como con trajes de colegialas con la falda muy cortita. Hicieron un número de baile (no muy sensual) mientras los chinos no perdían detalle. Detrás salió un cantante y luego un músico con un saxofón, que entre las canciones que tocó había un pasodoble!. Tuvimos un rato para beber más jugando a los dados.

Al rato salió una pareja disfrazados de doctor y enfermera, a hacer una especie de numero pseudo-erótico, donde la chica se quedaba en sujetador (una especie de bañador de cuero, no era un sujetador realmente), y bailaban de forma un tanto brusca. Otro número parecido hubo más tarde, con otra pareja vestida de cuero en plan sado-maso, él con unos pantalones de cuero y un látigo y ella con un minipantalon de cuero y un sujetador del mismo material, interpretaron una especie de relación de amor y sado, en la que al final ella mataba a tiros al chico.. Bastante mala la interpretación.

Hacia al final volvieron a salir el grupo de chicas a bailar, esta vez vestidas con una especie de can-can minúsculo (donde se podía comprobar que todas llevaban pantalones debajo de la falda). Y tras las chicas otro cantante, y un juego de dados enormes en el que nosotros no nos enteramos de nada como se jugaba o que se jugaba.

Todo amenizado con música discotequera que me recordaba mucho a la que sonaba en España en los 90, y todo adornado con un innegable estilo hortera, desde la decoración del local a las actuaciones, o el cierre final del espectáculo donde la gente saltaba como espontáneo a bailar en el escenario circular.

No estuvo mal la noche, pero sobre todo fué muy rara... Y el bar estaba lleno (nosotros dos eramos los únicos occidentales), así que ese tipo de pasatiempos debe ser muy común entre los habitantes de Guangzhou...

Viaje a China (XII): De excursión

El viernes nos echaron de la oficina sobre las 8:30 de la tarde, y seguimos trabajando en la habitación del hotel, intentando resolver un problema, que se nos escapa, y a la 1.30 de la mañana nos cansamos de buscar una solución a algo que no quiere solucionarse y nos fuimos a cenar, hasta las 3 de la mañana no nos fuimos a dormir.

Al día siguiente habíamos quedado con los compañeros del trabajo para una pequeña excursión, fuimos en coche hasta la desembocadura del río Perla, a ver el templo de Nansha Tin Hau. Tin hau es una diosa que protege a los pescadores y marinos, y ya he visto templos y estatuas dedicadas a esta diosa en Hong Kong y en Guangzhou.

El templo es impresionante. Una estatua colosal de Tin Hau da la bienvenida a un complejo de edificios que trepan por lo alto de una ladera. Se van pasando por varios templos, hasta llegar a lo más alto, uno dedicado a la diosa, con una habitación para ella (cama incluida).

Tras la visita al templo alquilamos unas bicicletas para recorrer el paseo al lado del mar, viendo a los pescadores tradicionales y una pequeña zona de arrozales (con casitas de paja que recuerdan a las películas del Vietnam).

Finalmente acabamos haciendo merienda-cena en Guangzhou, en un restaurante típico cantonés (y según nos dijeron, el más típico entre los habitantes de la ciudad).

02 diciembre 2010

Viaje a China (XI): Sin novedad en oriente

Los días pasan sin novedad, el trabajo va a rachas intermitentes, hay días que hemos tenido que salir muy tarde por tener demasiado y otros que parece que no haya nada que hacer e incluso hemos podido pasear un poco por la zona comercial cercana al hotel.

Por desgracia son más los que se pueden clasificar en la primera categoría que los que van a la segunda.

Hoy hemos tenido una reunión de seguimiento del proyecto (en la que sigue siendo demasiado palpable que tengo que practicar mucho mi ingles), y ya nos han soltado lo de que " a lo mejor necesitamos que os quedéis hasta finales de mes", esto tambien lo veía venir...

Además he descubierto que este no es el sitio adecuado para huir de las navidades. Ahora que se han terminado los Juegos Asiáticos, se está llenando la ciudad de adornos navideños, lucecitas, árboles y representaciones de Santa Claus (que quedan muy fuera de lugar en un sitio con un clima tan templado como este).

Menos mal que no he viajado solo esta vez, pero si que me doy cuenta, según pasan los años, de que echo en falta algo a veces de forma muy aguda, los amigos. Me estaré volviendo un sentimental con el paso de los años, quien sabe... O quizás la presión del trabajo esté acabando con la poca estabilidad que tuviera en mis pobres neuronas...

Al menos estamos aprendiendo unas pocas palabras en chino, que sirven para que las camareras del hotel, y en general los habitantes del lugar, se les ilumine la cara al ver que un occidental les desea las buenas tardes en su idioma...